Causas del fracaso escolar

Leemos en Wikipedia las tres razones principales de aparición del fracaso escolar: el propio niño, el sistema educativo y los factores socioeconómicos. ¿Quiere decir que los padres se eximen de responsabilidades?.

A menudo, la actuación de los padres puede ayudar a fomentar un rendimiento escolar bajo y llegar al fracaso escolar. Te exponemos aquí tres posibles causas del fracaso escolar provocados por los padres.

A diferencia de las generaciones pasadas, los padres actuales estamos mucho mejor preparados y formados (ya lo decía el anuncio “Joven Aunque Sobradamente Preparado“). Esto nos ha ayudado mucho: nos hemos convertido en seres responsables, autónomos capaces de resolver problemas, afrontar los retos de formar familia con entereza, …

FLEXIBILIDAD

Una de las posibles causas del fracaso escolar es el exceso de ayuda que ofrecemos a nuestros hijos para que no se equivoquen. Cuando nuestros hijos tienen problemas de mates o lengua, les ayudamos con la mejor de nuestras intenciones hasta que entienden cómo funciona el juego: si me quejo, me ayudan ergo me hacen los deberes y yo evito esforzarme. Te animo a SER FLEXIBLE y no intentes que todo salga perfecto.

El ser humano se basa, por naturaleza, en la ley del mínimo esfuerzo, tanto física como mentalmente, de modo que “si mis padres hacen mis ejercicios con una simple queja (a veces no tan simple) me salgo con la mía“. Sabemos que eso no es ayudar. Está claro nuestro amor incondicional hacia los niños y ellos saben que los queremos, y tenemos la impresión que si no acudimos a sus peticiones de ayuda, seremos malos padres. Pero no es así: tu mensaje de “te doy ayuda porque soy buen padre/madre”, en realidad se traduce a “te doy ayuda porque no eres capaz de hacerlo solo”. ¿Ese es el mensaje que quieres transmitir?

EXPECTATIVAS

No confundir mi mensaje con “a partir de ahora no ayudaré más”. Nos estaríamos engañando. Con ello quiero hacer consciente el nivel del exceso de ayuda que ofrecemos pero, en ningún caso, dejar de proporcionarla ya que sólo con ella aprenderán y resolverán sus dudas.

Otra de las causas del fracaso escolar posiblemente sea la presunción de conocimientos y habilidades que los hijos aún no han adquirido.

Sabemos la importancia de saber cómo estudiar y damos por hecho que nuestros hijos ya lo  deberían saber. Cuántas veces habremos dicho “¡pero si esto es muy fácil! ¡Te lo he explicado ya tres veces! ¡No te enteras o qué!“. El exceso de información por nuestra parte no implica que los niños nazcan con ella (aparentemente es lógico pero a veces funcionamos así). Ni tampoco con las habilidades de entenderlo todo a la primera que supondría un mundo más fácil para nosotros sin poner a prueba nuestra paciencia.

PACIENCIA

Mensajes como éstos, los lanzamos cada día al aire, inconscientemente, hiriendo poco a poco la autoestima de nuestros hijos, sin apenas darnos cuenta que cada uno necesita su propio tiempo para asimilar conocimientos y desarrollar sus habilidades para el estudio y la vida. Cultiva tu PACIENCIA y RESPETA el ritmo de aprendizaje de tu hijo.

En consulta, muchos niños que acuden a reeducación psicopedagógica por dificultades de aprendizaje (TDAH, dislexia, …) acaban confesando que les molesta oir a mamá como resopla cada vez que no entiende algo, de modo que evita pedir ayuda aunque eso signifique ir a clase sin los deberes hechos lo que, a su vez, provoca notas en la agenda (en boli rojo, por supuesto) que hacen enfadar más a mamá y que resople más fuerte.

Y cuando te ayudan siempre porque ya sabes que no eres capaz de hacer nada por ti mismo y, a la vez, estas en constante guerra con tus padres, los mensajes de ánimo “yo puedo hacerlo” se transforman en PENSAMIENTOS NEGATIVOS, involutivos y destructivos del autoestima y la motivación.

Y esta es la tercera posible causa: la aparición de creencias irracionales, no sólo del propio estudiante sino de sus padres, que no les permiten avanzar tanto como los niños realmente son capaces.

MENSAJES INTERNOS

En ese momento aparecen mensajes interiores negativos como “esto es lo máximo que puedo hacer” o no puedo sacar tan buenas notas porque no soy tan listo”, gracias a creencias como:

  • “Es que no da más, el pobre”
  • “Me toma el pelo. Lo hace para cabrearme”
  • “Sabe cómo acabar con mi paciencia”
  • “Se parece a mi cuando era joven, y yo no tuve tanta suerte de que mis padres me ayudaran”
  • ¿Te identifican estas situaciones? ¿Crees que necesitas ayuda para reconducir la situación?

En Valles Psicología os asesoramos para que saques el mejor partido de tu/s hijo/s y realizamos reeducación psicopedagógica para ayudar a los estudiantes en problemas de lectura y escritura, gestión de emociones, aumento del autoestima y la motivación por los estudios.