El cerebro del niño

El cerebro del niño

el cerebro del niño
el cerebro del niño

Hace tiempo me regalaron el libro “El cerebro del niño. 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo” de Daniel Siegel y Tina Payne Bryson. Y me ha sorprendido gratamente.

Me ha sorprendido como libro ameno y práctico, donde los autores te enseñan, a través de anécdotas y dibujos, a saber entender que tus hijos cuando explotan no lo hacen por conspirar contra ti sino porque su cerebro está en desarrollo y necesitan explicaciones de los adultos para calmar la ansiedad que les pueda provocar cualquier situación.

Los autores de “El cerebro del niño” explican como integrar las diferentes partes del cerebro en desarrollo del niño: integrar los cerebros izquierdo y derecho (lógico vs. emocional), integrar el cerebro inferior y el superior (impulsivo vs. reflexivo), integrar la memoria, integrar las diferentes partes de uno mismo y, la más importante para mi, integrar el yo y el otro dada la importancia de las interacciones sociales con los demás para el desarrollo de las conexiones neuronales.

Además dan pautas y consejos prácticos para saber cómo aprovechar estas situaciones desagradables o conflictivas (rabietas, enfados, pataletas) en oportunidades para ayudar a tus hijos a crecer, aprender y a desarrollarse como personas sanas y plenas, oportunidades de comunicación para que puedas resolver esas situaciones con entereza y ayudar a la familia a seguir adelante.

Recomiendo este libro a padres, profesores, educadores y profesionales, a todos aquellos que estén involucrados en el mundo infantil porque tendrán pautas para entender situaciones que alguna vez se nos escapan de las manos y a manejarlas con consejos prácticos según la edad del niño.

«Daniel Siegel y Tina Payne Bryson han escrito una guía magistral y fácil de leer para ayudar a desarrollar la inteligencia emocional de los niños. Este brillante método convierte las interacciones cotidianas en valiosas opor-tunidades para moldear el cerebro. Cualquiera que se preocupe por los niños –y que quiera a un niño– debería leer ». Daniel Goleman, autor de Inteligencia emocional

En este libro “El cerebro del niño“, innovador y práctico, el neuropsiquiatra Daniel J. Siegel y la experta en educación infantil Tina Payne Bryson desmitifican las crisis y los conflictos, explicando los nuevos conocimientos científicos sobre cómo está constituido el cerebro infantil y cómo se desarrolla. Aplicando estos descubrimientos al día a día, es posible convertir conflictos, discusiones o miedos en una oportunidad para integrar el cerebro del niño y ayudarlo a ser una persona responsable, afectuosa y feliz.

9 consejos para padres de niños con TDAH

9 consejos para padres de niños con TDAH

TDAH - Psicologia Granollers, l'Ametlla del Valles
TDAH – Psicologia Granollers, l’Ametlla del Valles

Como padres tenemos el compromiso de educar a nuestros hijos. Pero a veces resulta imposible y desesperante no poder con aquello que años antes creíste que no te pasaría nunca.

Dirigir normas, establecer límites con afecto y con objetivos claros es algo con lo que no se nace. Los padres tenemos miles de libros de autoayuda que se acercan un poco a nuestro caso particular pero que al final siempre parece que no lo estamos haciendo bien cuando las cosas empiezan a torcerse. ¡¡Y pueden torcerse mucho!! Así que aquí os dejamos algunos consejos para padres de niños con TDAH

Este compromiso educativo implica entender que los padres no somos perfectos: podemos equivocarnos y los problemas se pueden solucionar. Es un error evitar educar a tus hijos (y echar las culpas a la pareja, al hermano pequeño, a la escuela) para no equivocarte porque así te equivocas seguro.

Y si a todo esto, le añades el plus de que tu hijo tiene un Trastorno por Déficit de Atención y Hiperactividad (TDAH) o algunos de sus síntomas, la cosa se complica aún más.

Aquí van 9 consejos para padres de niños con TDAH sino de niños en general.

1. Exige a tu hijo tareas que pueda resolver con seguridad

Nadie mejor que tu conoce a tu hijo y hasta dónde puede llegar. No le exijas más de lo que no pueda alcanzar. La tolerancia a la frustración es una de las cosas que más se trabajan en consulta (y de las más difíciles de obtener resultados positivos) con niños con TDAH ya que suele aparecer de forma reactiva con consecuencias desastrosas. Es muy importante la coordinación con la escuela para trabajar en el mismo sentido y con los mismos objetivos.

2. Favorece un ambiente afectivo disciplinado, tranquilo y organizado

Establecer normas claras en casa es muy importante. Y esa tarea sólo pertenece a los padres. Una buena técnica para los niños con TDAH más pequeños es la llamada “Economía de fichas” donde ponemos en un cuadrante las tareas a hacer junto a las recompensas por realizarlas. Poco a poco, nuestro hijo las irá automatizando, y si no decaemos en ningún momento, llegará el día en que el cuadrante desaparecerá sin darnos cuenta.

3. No olvides cuidar la alimentación y el sueño

Los horarios y las costumbres en niños con TDAH son básicas para mantener un orden dentro de esas cabecitas hiperactivas. El establecimiento de rutinas es esencial en cualquier casa y más con niños a los que les cuesta planificarse el día.

Las rutinas favorecen pautas de conducta serenas y organizadas.

4. Evita situaciones de gran excitación

Evita las situaciones de alto riesgo porque excitan al niño (aglomeraciones, grandes almacenes, largos viajes en coche o autocar, …), sobretodo a los niños hiperactivos y dispersos con tendencias a la distracción máxima con la mínima estimulación. Si estas situaciones son inevitables, te aconsejo que te anticipes: explícale horas antes qué va a hacer o qué va a pasar, así posiblemente bajes el nivel de excitación una vez hayáis llegado.

5. Anímalo, identifícate con él y corrige sin descalificar

La comunicación con tu hijo es vital desde antes que naciera. Es importante hacerle entender que no es un bicho raro, porque eso le pasa a muchos niños y probablemente te haya pasado a ti también. Evita las etiquetas, sobretodo en niños con TDAH, ya adolescentes. Habla con él. Si es pequeño, ponte corporalmente a su altura y, con voz calmada, buscad soluciones a sus problemas o dificultades.

Los errores sirven para avanzar y eso es experiencia y conocimiento.

6. Ayúdale a organizarse

Una de las funciones cerebrales afectadas en el TDAH son las funciones ejecutivas que se encargan de la planificación, la memoria de trabajo, flexibilidad de actuación y pensamientos, autocontrol, etc. Y éste es el principal punto de trabajo de toda reeducación psicopedagógica en niños con TDAH.

Ayudar a organizar no es hacerle los deberes (ni las portadas de los trabajos ni nada parecido). Este es un error que hacen muchos padres y madres para evitar no enfadarse y lo que hacemos es convertirlos en comodones y suplicadores de ayuda eterna e innecesaria. Ayúdales a planificar la semana, a realizar tareas cortas día a día de modo que vean su esfuerzo recompensado a pequeñas dosis.

No cedas a sus rabietas ni modifiques pautas de conducta

Esta es la tarea más difícil con diferencia. La paciencia y la constancia son tus mejores aliados. Porque en el momento en que varies un poco tu comportamiento, tu hijo lo captará y empezará el juego de “a ver quien aguanta más”. Recuerda que el padre o la madre eres tú: tu educas, tu pones los límites!!

7. No desesperes pensando que el problema no tiene solución

En sintonía con el consejo anterior. Si tu hijo capta tu desesperación pueden pasar dos cosas: que se desmotive y no haga nada o que aproveche esos momentos de debilidad para convertirse en el rey de la casa, en un tirano que impone sus normas (para no hacer nada).Busca la ayuda de profesionales que te asesoraran en todo momento.

No desesperes y practica tu habilidad más preciada: la paciencia.

8. Evita los consentimientos y las censuras en exceso.

Los extremos nunca son buenos. No favorece en ningún caso ni ser padres permisivos ni ser autoritarios con castigos severos “para hacerles sufrir”. La asertividad en los padres es esencial para un buen clima familiar y para transmitir los verdaderos valores de la comunicación. De este modo, favoreceras su autonomía en casa y la comunicación fluida entre vosotros.

9. Enséñale a reflexionar, pensar, analizar con tranquilidad.

La hiperactividad no solo es física. También lo son sus pensamientos (hiperactivos, impulsivos). Es aconsejable repasar cómo ha ido el día a la hora de cenar o dormir, convirtiendo el análisis diario en propósitos para el día siguiente, o metas alcanzables a corto plazo que, más adelante, se podrán ir ampliando, dependiendo del ritmo del propio niño.

Para que todo esto sea factible, es importante que te dejes asesorar por especialistas que trabajan con niños con TDAH.

Cada niño es un mundo por mucha etiqueta global que lleve encima: su humor, su situación familiar, la relación con los hermanos, cómo lo ven en el colegio, la moda y los prejuicios por diagnóstico, etc.

Por ello es importante la comunicación en triángulo de familia-escuela-psicólogo de modo que la coordinación entre los tres sea fluida y los objetivos tengan un fin común.

Causas del fracaso escolar

Leemos en Wikipedia las tres razones principales de aparición del fracaso escolar: el propio niño, el sistema educativo y los factores socioeconómicos. ¿Quiere decir que los padres se eximen de responsabilidades?.

A menudo, la actuación de los padres puede ayudar a fomentar un rendimiento escolar bajo y llegar al fracaso escolar. Te exponemos aquí tres posibles causas del fracaso escolar provocados por los padres.

A diferencia de las generaciones pasadas, los padres actuales estamos mucho mejor preparados y formados (ya lo decía el anuncio “Joven Aunque Sobradamente Preparado“). Esto nos ha ayudado mucho: nos hemos convertido en seres responsables, autónomos capaces de resolver problemas, afrontar los retos de formar familia con entereza, …

FLEXIBILIDAD

Una de las posibles causas del fracaso escolar es el exceso de ayuda que ofrecemos a nuestros hijos para que no se equivoquen. Cuando nuestros hijos tienen problemas de mates o lengua, les ayudamos con la mejor de nuestras intenciones hasta que entienden cómo funciona el juego: si me quejo, me ayudan ergo me hacen los deberes y yo evito esforzarme. Te animo a SER FLEXIBLE y no intentes que todo salga perfecto.

El ser humano se basa, por naturaleza, en la ley del mínimo esfuerzo, tanto física como mentalmente, de modo que “si mis padres hacen mis ejercicios con una simple queja (a veces no tan simple) me salgo con la mía“. Sabemos que eso no es ayudar. Está claro nuestro amor incondicional hacia los niños y ellos saben que los queremos, y tenemos la impresión que si no acudimos a sus peticiones de ayuda, seremos malos padres. Pero no es así: tu mensaje de “te doy ayuda porque soy buen padre/madre”, en realidad se traduce a “te doy ayuda porque no eres capaz de hacerlo solo”. ¿Ese es el mensaje que quieres transmitir?

EXPECTATIVAS

No confundir mi mensaje con “a partir de ahora no ayudaré más”. Nos estaríamos engañando. Con ello quiero hacer consciente el nivel del exceso de ayuda que ofrecemos pero, en ningún caso, dejar de proporcionarla ya que sólo con ella aprenderán y resolverán sus dudas.

Otra de las causas del fracaso escolar posiblemente sea la presunción de conocimientos y habilidades que los hijos aún no han adquirido.

Sabemos la importancia de saber cómo estudiar y damos por hecho que nuestros hijos ya lo  deberían saber. Cuántas veces habremos dicho “¡pero si esto es muy fácil! ¡Te lo he explicado ya tres veces! ¡No te enteras o qué!“. El exceso de información por nuestra parte no implica que los niños nazcan con ella (aparentemente es lógico pero a veces funcionamos así). Ni tampoco con las habilidades de entenderlo todo a la primera que supondría un mundo más fácil para nosotros sin poner a prueba nuestra paciencia.

PACIENCIA

Mensajes como éstos, los lanzamos cada día al aire, inconscientemente, hiriendo poco a poco la autoestima de nuestros hijos, sin apenas darnos cuenta que cada uno necesita su propio tiempo para asimilar conocimientos y desarrollar sus habilidades para el estudio y la vida. Cultiva tu PACIENCIA y RESPETA el ritmo de aprendizaje de tu hijo.

En consulta, muchos niños que acuden a reeducación psicopedagógica por dificultades de aprendizaje (TDAH, dislexia, …) acaban confesando que les molesta oir a mamá como resopla cada vez que no entiende algo, de modo que evita pedir ayuda aunque eso signifique ir a clase sin los deberes hechos lo que, a su vez, provoca notas en la agenda (en boli rojo, por supuesto) que hacen enfadar más a mamá y que resople más fuerte.

Y cuando te ayudan siempre porque ya sabes que no eres capaz de hacer nada por ti mismo y, a la vez, estas en constante guerra con tus padres, los mensajes de ánimo “yo puedo hacerlo” se transforman en PENSAMIENTOS NEGATIVOS, involutivos y destructivos del autoestima y la motivación.

Y esta es la tercera posible causa: la aparición de creencias irracionales, no sólo del propio estudiante sino de sus padres, que no les permiten avanzar tanto como los niños realmente son capaces.

MENSAJES INTERNOS

En ese momento aparecen mensajes interiores negativos como “esto es lo máximo que puedo hacer” o no puedo sacar tan buenas notas porque no soy tan listo”, gracias a creencias como:

  • “Es que no da más, el pobre”
  • “Me toma el pelo. Lo hace para cabrearme”
  • “Sabe cómo acabar con mi paciencia”
  • “Se parece a mi cuando era joven, y yo no tuve tanta suerte de que mis padres me ayudaran”
  • ¿Te identifican estas situaciones? ¿Crees que necesitas ayuda para reconducir la situación?

En Valles Psicología os asesoramos para que saques el mejor partido de tu/s hijo/s y realizamos reeducación psicopedagógica para ayudar a los estudiantes en problemas de lectura y escritura, gestión de emociones, aumento del autoestima y la motivación por los estudios.