Consecuencias del acoso escolar o bullying

Consecuencias del acoso escolar

Una de las consecuencias del acoso escolar o bullying, tanto en víctimas como agresores, suelen ser la disminución del autoestima y los signos de ansiedad. También aparece un cambio en el comportamiento habitual que suele ser la señal para los familiares.

Sobre el agresor

Si las conductas intimidatorias tienen éxito frente a los compañeros, el agresor puede elevar las probabilidades a una conducta delictiva en un futuro.

El agresor consigue un mejor status social a base de refuerzos del grupo sobre su acto agresivo o violento. En este caso, las consecuencias van más allá del ambiente escolar. El hecho de aprender a comportarse de este modo para conseguir lo que quiere, el agresor puede llegar a extender esas formas de dominio del otro a la convivencia doméstica.

Como familia debemos reflexionar sobre las conductas que mostramos a nuestros hijos, pensar en qué tipo de personas queremos que se conviertan y cómo queremos que resuelvan sus problemas.

Sobre la víctima

Sufrir acoso escolar puede acabar en fracaso escolar, ansiedad anticipatoria o fobia al colegio. Todo esto puede configurar una personalidad insegura para el desarrollo óptimo de la persona, a nivel personal y social. Y la peor consecuencia de todas, el suicidio, puede ser la única vía para escapar de la situación. Recordemos el caso Jokin en España y muchos otros recientes en nuestro país.

No olvidemos que el hecho que la asistencia a clase sea obligatoria y que implique necesariamente formar parte de un grupo aumenta el malestar experimentado por quien sufre el maltrato de sus compañeros. Además son las víctimas y no los agresores, los alumnos a los que se les suele cambiar de colegio o instituto para evitar la situación, con lo que el agresor sigue en el mismo centro y puede continuar con sus batallas contra otro alumno.

En las víctimas de acoso escolar se encuentran muchas consecuencias o daños

  • Daños físicos evidentes
  • Daños sociales como la inhibición o el retraimiento
  • Daños psicosomáticos como pesadillas, falta de apetito, trastornos gastrointestinales, etc.,
  • Daños psicológicos (síntomas de depresión, ansiedad, frustración)
  • Daños conductuales en forma de agresión, irritación o rutinas obsesivas.

Para prevenir las causas y evitar las consecuencias, la intervención debe ser siempre conjunta entre padres, profesores y profesionales de la psicología para poder abordar el caso desde diferentes perspectivas y el resultado sea el óptimo.

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