9 consejos para padres de niños con TDAH

9 consejos para padres de niños con TDAH

TDAH - Psicologia Granollers, l'Ametlla del Valles
TDAH – Psicologia Granollers, l’Ametlla del Valles

Como padres tenemos el compromiso de educar a nuestros hijos. Pero a veces resulta imposible y desesperante no poder con aquello que años antes creíste que no te pasaría nunca.

Dirigir normas, establecer límites con afecto y con objetivos claros es algo con lo que no se nace. Los padres tenemos miles de libros de autoayuda que se acercan un poco a nuestro caso particular pero que al final siempre parece que no lo estamos haciendo bien cuando las cosas empiezan a torcerse. ¡¡Y pueden torcerse mucho!! Así que aquí os dejamos algunos consejos para padres de niños con TDAH

Este compromiso educativo implica entender que los padres no somos perfectos: podemos equivocarnos y los problemas se pueden solucionar. Es un error evitar educar a tus hijos (y echar las culpas a la pareja, al hermano pequeño, a la escuela) para no equivocarte porque así te equivocas seguro.

Y si a todo esto, le añades el plus de que tu hijo tiene un Trastorno por Déficit de Atención y Hiperactividad (TDAH) o algunos de sus síntomas, la cosa se complica aún más.

Aquí van 9 consejos para padres de niños con TDAH sino de niños en general.

1. Exige a tu hijo tareas que pueda resolver con seguridad

Nadie mejor que tu conoce a tu hijo y hasta dónde puede llegar. No le exijas más de lo que no pueda alcanzar. La tolerancia a la frustración es una de las cosas que más se trabajan en consulta (y de las más difíciles de obtener resultados positivos) con niños con TDAH ya que suele aparecer de forma reactiva con consecuencias desastrosas. Es muy importante la coordinación con la escuela para trabajar en el mismo sentido y con los mismos objetivos.

2. Favorece un ambiente afectivo disciplinado, tranquilo y organizado

Establecer normas claras en casa es muy importante. Y esa tarea sólo pertenece a los padres. Una buena técnica para los niños con TDAH más pequeños es la llamada “Economía de fichas” donde ponemos en un cuadrante las tareas a hacer junto a las recompensas por realizarlas. Poco a poco, nuestro hijo las irá automatizando, y si no decaemos en ningún momento, llegará el día en que el cuadrante desaparecerá sin darnos cuenta.

3. No olvides cuidar la alimentación y el sueño

Los horarios y las costumbres en niños con TDAH son básicas para mantener un orden dentro de esas cabecitas hiperactivas. El establecimiento de rutinas es esencial en cualquier casa y más con niños a los que les cuesta planificarse el día.

Las rutinas favorecen pautas de conducta serenas y organizadas.

4. Evita situaciones de gran excitación

Evita las situaciones de alto riesgo porque excitan al niño (aglomeraciones, grandes almacenes, largos viajes en coche o autocar, …), sobretodo a los niños hiperactivos y dispersos con tendencias a la distracción máxima con la mínima estimulación. Si estas situaciones son inevitables, te aconsejo que te anticipes: explícale horas antes qué va a hacer o qué va a pasar, así posiblemente bajes el nivel de excitación una vez hayáis llegado.

5. Anímalo, identifícate con él y corrige sin descalificar

La comunicación con tu hijo es vital desde antes que naciera. Es importante hacerle entender que no es un bicho raro, porque eso le pasa a muchos niños y probablemente te haya pasado a ti también. Evita las etiquetas, sobretodo en niños con TDAH, ya adolescentes. Habla con él. Si es pequeño, ponte corporalmente a su altura y, con voz calmada, buscad soluciones a sus problemas o dificultades.

Los errores sirven para avanzar y eso es experiencia y conocimiento.

6. Ayúdale a organizarse

Una de las funciones cerebrales afectadas en el TDAH son las funciones ejecutivas que se encargan de la planificación, la memoria de trabajo, flexibilidad de actuación y pensamientos, autocontrol, etc. Y éste es el principal punto de trabajo de toda reeducación psicopedagógica en niños con TDAH.

Ayudar a organizar no es hacerle los deberes (ni las portadas de los trabajos ni nada parecido). Este es un error que hacen muchos padres y madres para evitar no enfadarse y lo que hacemos es convertirlos en comodones y suplicadores de ayuda eterna e innecesaria. Ayúdales a planificar la semana, a realizar tareas cortas día a día de modo que vean su esfuerzo recompensado a pequeñas dosis.

No cedas a sus rabietas ni modifiques pautas de conducta

Esta es la tarea más difícil con diferencia. La paciencia y la constancia son tus mejores aliados. Porque en el momento en que varies un poco tu comportamiento, tu hijo lo captará y empezará el juego de “a ver quien aguanta más”. Recuerda que el padre o la madre eres tú: tu educas, tu pones los límites!!

7. No desesperes pensando que el problema no tiene solución

En sintonía con el consejo anterior. Si tu hijo capta tu desesperación pueden pasar dos cosas: que se desmotive y no haga nada o que aproveche esos momentos de debilidad para convertirse en el rey de la casa, en un tirano que impone sus normas (para no hacer nada).Busca la ayuda de profesionales que te asesoraran en todo momento.

No desesperes y practica tu habilidad más preciada: la paciencia.

8. Evita los consentimientos y las censuras en exceso.

Los extremos nunca son buenos. No favorece en ningún caso ni ser padres permisivos ni ser autoritarios con castigos severos “para hacerles sufrir”. La asertividad en los padres es esencial para un buen clima familiar y para transmitir los verdaderos valores de la comunicación. De este modo, favoreceras su autonomía en casa y la comunicación fluida entre vosotros.

9. Enséñale a reflexionar, pensar, analizar con tranquilidad.

La hiperactividad no solo es física. También lo son sus pensamientos (hiperactivos, impulsivos). Es aconsejable repasar cómo ha ido el día a la hora de cenar o dormir, convirtiendo el análisis diario en propósitos para el día siguiente, o metas alcanzables a corto plazo que, más adelante, se podrán ir ampliando, dependiendo del ritmo del propio niño.

Para que todo esto sea factible, es importante que te dejes asesorar por especialistas que trabajan con niños con TDAH.

Cada niño es un mundo por mucha etiqueta global que lleve encima: su humor, su situación familiar, la relación con los hermanos, cómo lo ven en el colegio, la moda y los prejuicios por diagnóstico, etc.

Por ello es importante la comunicación en triángulo de familia-escuela-psicólogo de modo que la coordinación entre los tres sea fluida y los objetivos tengan un fin común.